Una meta concreta necesita tres decisiones: cuánto quieres reunir, cuánto tienes ya y durante cuántos meses aportarás. El tipo supuesto añade un escenario, no una certeza.
1. Resta el ahorro inicial a la meta
Para alcanzar 10.000 € desde 1.000 € faltan 9.000 € antes de considerar cualquier crecimiento. Con tipo cero y 36 meses serían 250 € mensuales.
Une el punto de partida con la meta
Con tipo cero, la brecha se divide entre los meses. Con un tipo positivo constante, cada cantidad dispone de un tiempo distinto para crecer.
Comprueba la idea: ¿Qué escenario sirve como referencia prudente?
Ver la explicación
El 0 % muestra la aportación necesaria sin atribuir rendimiento. Después puede compararse con otros supuestos claramente identificados.
2. Sitúa todas las aportaciones en el mismo momento
La herramienta coloca cada aportación al final de mes. Si se realizara al principio, cada cantidad tendría un periodo adicional y la aportación necesaria sería algo menor.
3. Compara el 0 % con un supuesto prudente
El escenario sin rendimiento muestra el esfuerzo íntegro de ahorro. Otro tipo permite observar el efecto matemático de la capitalización manteniendo constantes todas las demás condiciones.
Práctica interactiva
Cambia la fecha de la meta
Observa cómo el plazo modifica la aportación para alcanzar 10.000 € desde 1.000 €, con un 2 % anual supuesto.
4. Redondea a una cantidad sostenible
Una aportación teórica de 247,36 € puede convertirse en 250 € para crear margen. Revisa el plan si cambia el plazo, el rendimiento o tu capacidad de ahorro.
Ponlo en práctica